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Se proyecta que las insolvencias empresariales aumenten un 2,8 % a nivel mundial en 2026

En 2026, se estima que las insolvencias empresariales volverán a subir levemente, en un escenario marcado por una relajación gradual de los costos de financiamiento. Sin embargo, detrás de esta aparente estabilidad persiste un nivel alto de fragilidad, especialmente en sectores como la construcción, la industria química y la textil. Un alza de solo 25 puntos base en las tasas de interés para créditos empresariales sería suficiente para revertir la tendencia a la moderación.

Cifras clave

  • +2,8 %: incremento proyectado de las insolvencias a nivel global en 2026.
  • +2 %: aumento estimado en Francia (alineado a la creación de nuevas empresas) y en el Reino Unido.
  • +4 %: alza prevista en Estados Unidos, impulsada por sectores afectados por políticas recientes, como los aranceles aduaneros absorbidos por empresas locales.
  • +1 %: proyección para Alemania, donde la actividad privada continúa débil pese a fuertes estímulos del gobierno.
  • –2 %: caída estimada en Italia, asociada a la reducción del número de empresas activas.
  • –3 %: descenso previsto en España, apoyado por un mayor dinamismo macroeconómico.
  • 25 puntos base: nivel crítico capaz de empujar las insolvencias globales hacia un crecimiento mayor, cercano al +4-5 % en 2026.

 

El 2026 debería ser más un respiro que una recuperación real. El número de insolvencias no disminuirá: solo dejará de acelerarse.


Si las tasas bajan más lento de lo previsto, la estabilización podría desvanecerse rápidamente, señala

Jonathan Steenberg, economista de Coface para Reino Unido, Irlanda, Benelux y los países nórdicos.

 

2026: una estabilización engañosa

Tras tres años de aumentos continuos, 2026 podría marcar un periodo de relativa calma. Las insolvencias seguirán creciendo, pero a un ritmo menor, apoyadas por una relajación gradual de las tasas y las condiciones crediticias.

Aun así, la estabilización sigue siendo frágil: el endeudamiento continúa elevado, los márgenes están bajo presión y los sectores más expuestos muestran señales de tensión.

2026 Trends and forecasts for business failures by countr

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Europa: una estabilidad muy dependiente del costo del financiamiento

Se prevé que Alemania (+1 %), Francia y Reino Unido (+2 %) se mantengan en niveles altos de insolvencias, mientras que España (–3 %) podría beneficiarse del mayor impulso macroeconómico.
Italia (–2 %) reflejaría, sobre todo, efectos estadísticos derivados de reformas procedimentales.
En los Países Bajos, el aumento (+4 %) señalaría un retorno gradual a niveles cercanos a los del periodo prepandemia.

Europa sigue siendo especialmente sensible al costo del crédito, el factor que definirá en gran medida la trayectoria de 2026.

 

América del Norte y Asia-Pacífico: un respiro relativo y tendencias dispares

En América del Norte, las tendencias se diferencian:

  • Estados Unidos (+4 %): las empresas seguirán afectadas por la desaceleración económica y el aumento de aranceles.
  • Canadá (–5 %): iniciará un descenso significativo tras un ciclo prolongado de alzas.

En Asia-Pacífico:

  • Japón (+7 %) continuará presionado por tasas persistentemente altas y varios sectores vulnerables.
  • Australia (+0,5 %) mostraría una estabilización luego de una fuerte normalización pospandemia.

En conjunto, la región evidencia que las perturbaciones locales —monetarias, regulatorias o sectoriales— seguirán determinando los impagos en 2026.

 

Un alza de 25 puntos base podría revertir la tendencia

La estabilidad prevista depende de que las tasas continúen bajando de forma sostenida. Sin embargo, el equilibrio es delicado: tras años de sobreendeudamiento, las empresas siguen siendo muy sensibles al costo del crédito.
Un aumento de 25 puntos base podría impulsar nuevamente las insolvencias globales hacia el rango de +4-5 %, similar al nivel observado en 2025.

Europa sería la región más afectada, debido a su mayor exposición a deuda a tasa variable, junto con sectores como la construcción, la industria química y la textil, que presentan menor capacidad de servicio de deuda.

En 2026, más que el crecimiento económico, será el ritmo del ajuste monetario el que definirá el panorama de insolvencias. El costo del financiamiento será el principal árbitro del año.

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