Equipos electrónicos: la infraestructura de IA crece con fuerza, mientras que los dispositivos de consumo se contraen
Se prevé que la mayoría de los segmentos del mercado de equipos electrónicos experimenten un deterioro en 2026, con una caída de las ventas mundiales de smartphones y ordenadores del 14 % y el 11 %, respectivamente, mientras que las ventas de televisores se mantendrán prácticamente estables, con un descenso del 0,6 %. Los servidores constituyen la principal excepción, ya que se prevé que sus envíos crezcan un 13 %, lo que refleja la inversión continuada en infraestructura de IA y centros de datos. Este contraste ilustra la naturaleza cada vez más «a dos velocidades» del mercado del hardware: la infraestructura relacionada con la IA sigue expandiéndose rápidamente, mientras que la electrónica de consumo se ve afectada por la escasez de memoria, el aumento de los costes de los componentes y el retraso en la repercusión de estos costes en los precios al por menor.
A pesar del repunte cíclico en los envíos de dispositivos, el segmento de los dispositivos electrónicos sigue siendo un mercado muy maduro, con unas ventas mundiales de televisores, ordenadores y teléfonos inteligentes que alcanzaron su punto álgido en 2011, 2013 y 2016, respectivamente. Las ventas se ven impulsadas principalmente por las compras de sustitución de equipos existentes y, en menor medida, por las primeras compras en las economías emergentes. El limitado crecimiento del volumen ha provocado una feroz competencia por la cuota de mercado durante la última década, en la que los competidores chinos han ido desplazando a los antiguos líderes japoneses, europeos y estadounidenses.
Para escapar de la competencia basada en los precios y poder cobrar precios más elevados, las empresas siguen innovando mediante la introducción de nuevos dispositivos con hardware mejorado —incluidos la conectividad, la resolución de pantalla, la potencia de procesamiento y la eficiencia energética—, una mayor incorporación de servicios adicionales, como las suscripciones a contenidos, así como mejoras en el software y la interfaz de usuario. Hasta ahora, los dispositivos basados en la inteligencia artificial no han tenido un impacto significativo en los ciclos de sustitución del hardware, dado el escepticismo persistente de los consumidores respecto a las funcionalidades adicionales que ofrece esta tecnología. A corto plazo, la IA está incluso perjudicando indirectamente a algunos segmentos del mercado de dispositivos, ya que la demanda de memoria de gran ancho de banda utilizada en los centros de datos está desplazando a la DRAM y la NAND convencionales que se utilizan en smartphones y ordenadores personales, lo que eleva los costes y aumenta el riesgo de interrupciones en la producción.
Semiconductores: un superciclo impulsado por la IA con riesgos crecientes de inestabilidad
Se prevé que las ventas mundiales de semiconductores aumenten de unos 800 000 millones de dólares en 2025 a 1,5 billones de dólares en 2026, lo que supone un incremento de casi el 90 %, antes de alcanzar unos 1,9 billones de dólares en 2027, según la WSTS, la asociación comercial mundial del sector. Las ventas se ven impulsadas principalmente por el aumento de los precios en segmentos críticos, sobre todo en los chips de memoria, lo que refleja un equilibrio ajustado entre la oferta y la demanda y una mejora en la gama de productos, con la llegada al mercado de más chips que incorporan las últimas tecnologías. El ciclo actual está impulsado, sin lugar a dudas, por la creciente demanda de chips de alto coste que alimentan el auge de la infraestructura de IA, especialmente procesadores gráficos, memorias de gran ancho de banda y chips lógicos avanzados. Dado que dependen en mayor medida de la demanda de chips de gran volumen y bajo precio, típicos de mercados finales como la industria, la automoción y la electrónica convencional, los segmentos menos expuestos a la IA siguen siendo mucho más débiles. Un síntoma de este ritmo de dos velocidades en el sector es que muchas empresas de semiconductores han salido de la recesión del sector de 2022-2023 hace muy poco, mientras que los proveedores de memorias y chips de IA ya operan en un mercado excepcionalmente ajustado. Una tendencia emergente en los nodos de fabricación de semiconductores tradicionales es la creciente competitividad de las empresas con sede en China.
Este ciclo de semiconductores impulsado por la IA, sin embargo, conlleva sus propias vulnerabilidades: las ampliaciones de capacidad se están llevando a cabo basándose en hipótesis sobre la futura demanda de IA que siguen siendo muy inciertas. Cualquier desajuste —ya sea un exceso de oferta si la monetización de la IA resulta decepcionante o nuevos cuellos de botella si la demanda sigue acelerándose— podría desestabilizar rápidamente las cadenas de suministro mundiales y la economía en general. El segmento de la memoria ya ilustra este riesgo: la fuerte demanda de chips de memoria de alto rendimiento utilizados en los centros de datos de IA está desplazando a los chips de memoria convencionales utilizados en smartphones y ordenadores personales, lo que contribuye a aumentos de los precios contractuales de entre el 50 % y el 100 %, dependiendo del tipo de memoria y las especificaciones.
El riesgo geopolítico es otro factor que ha ido cobrando importancia en los últimos meses, ya que la rivalidad entre EE. UU. y China está reconfigurando progresivamente los flujos comerciales mundiales. La imposición de controles a la exportación, listas negras y requisitos de licencia ha creado nuevos cuellos de botella en áreas críticas como la memoria para IA y los equipos de fabricación, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan interrupciones en el suministro. Al mismo tiempo, las empresas estadounidenses de semiconductores se enfrentan a una reducción de las oportunidades de mercado, ya que algunas obtienen hasta la mitad de sus ingresos de China. La creciente presión para cumplir con las regulaciones geopolíticas también expone a las empresas más pequeñas a importantes riesgos financieros y operativos. Además, la divergencia de normas y políticas comerciales entre EE. UU. y China —e incluso dentro del bloque alineado con EE. UU.— añade mayor complejidad y costes, lo que podría conducir a la fragmentación y a un reajuste estratégico entre actores clave como Taiwán, Japón, Corea del Sur y Europa.
Servicios de TI y software: la IA impulsa la demanda, pero amenaza el modelo SaaS tradicional
El sector de los servicios informáticos y el software abarca los subsegmentos de consultoría, programación, procesamiento de datos, servicios gestionados y software, que en conjunto generan unas ventas mundiales de 2,9 billones de dólares estadounidenses. Con un crecimiento medio anual de casi el 9 % durante la última década, la solidez del sector se debe al uso de las tecnologías de la información y la comunicación por parte de las empresas y las administraciones públicas para mejorar su eficiencia. Se prevé que el crecimiento siga siendo positivo en 2026, situándose en el 5,3 %, impulsado por el despliegue de la IA, la computación en la nube, la ciberseguridad y los servicios relacionados con los datos.
Aunque, al igual que la mayoría de las actividades de servicios, está compuesto esencialmente por mercados nacionales y regionales, el sector está experimentando, no obstante, una creciente internacionalización en los segmentos del software, los servicios gestionados, la programación y el procesamiento de datos. Por ejemplo, durante la última década, las exportaciones de servicios de TI de la India y Estados Unidos se han más que duplicado, y ahora representan más de 150 000 millones de dólares al año. Tras el big data, la computación en la nube y la ciberseguridad, las empresas del sector se centran ahora en la implantación de tecnologías de inteligencia artificial para acelerar aún más su crecimiento. La IA también está transformando las propias operaciones del sector mediante asistentes de programación, pruebas automatizadas, flujos de trabajo basados en agentes, herramientas de gestión del conocimiento y atención al cliente basada en IA, lo que aumenta la productividad, acorta los plazos de entrega y reduce la intensidad de mano de obra de algunas tareas.
Satisfacer la creciente demanda es el principal reto al que se enfrentan las empresas de este sector, en el que la mano de obra es tanto la principal partida de costes —entre el 50 % y el 75 % de la facturación, dependiendo del segmento— como la principal fuente de competitividad. En los últimos años, la escasez de perfiles cualificados ha lastrado la capacidad de las empresas para satisfacer la demanda, lo que ha provocado un aumento de los costes salariales. La IA podría aliviar en parte esta limitación al mejorar la productividad de los desarrolladores y automatizar las tareas de menor valor, pero también suscita el temor a un «SaaSpocalipsis»: el riesgo de que los agentes de IA, las herramientas «low-code» y las aplicaciones desarrolladas internamente reduzcan la necesidad de algunas suscripciones a software tradicional. El sector también debe hacer frente a las crecientes exigencias de las autoridades reguladoras, especialmente en lo que respecta a la recopilación, el alojamiento y la seguridad de los datos en el marco del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, así como al control de contenidos ilegales o engañosos en virtud del Reglamento sobre Servicios Digitales. El auge de la IA añade una capa adicional de complejidad, ya que las empresas deben invertir en nuevas competencias, infraestructura, gobernanza y capacidades de cumplimiento normativo antes de que se haya consolidado firmemente la rentabilidad de muchos casos de uso de la IA.
Telecomunicaciones: el uso se dispara mientras que las ventas se estancan
El sector de las telecomunicaciones genera unas ventas anuales a nivel mundial de alrededor de 1.350 mil millones de dólares. Los mercados de las telecomunicaciones son nacionales, oligopolísticos y, en la mayoría de los casos, están dominados por un antiguo monopolio estatal. Los grupos internacionales son la excepción y la mayoría de ellos han reducido significativamente sus actividades fuera de sus países y regiones de origen en los últimos años debido a la falta de economías de escala y de sinergias suficientes. Se prevé que los servicios de telecomunicaciones se mantengan relativamente resistentes en 2026, con un crecimiento de las ventas del 4,4 %.
Impulsado por el rápido desarrollo de las redes fijas y móviles en las economías desarrolladas entre 1995 y 2015, el sector se encuentra ahora en gran medida maduro y su rentabilidad depende del tamaño y del grado de concentración de los mercados nacionales. En este sentido, los operadores estadounidenses se benefician de un mercado que es a la vez vasto (330 millones de habitantes) y concentrado (Verizon, AT&T y T-Mobile acaparan más del 90 % del mercado), lo que les permite obtener márgenes elevados. Por el contrario, los mercados europeos siguen siendo nacionales y más fragmentados, por lo que son comparativamente menos rentables, aunque un cambio actual en la doctrina antimonopolio de la UE y la Ley de Redes Digitales podrían abrir la puerta a una mayor consolidación tanto a nivel nacional como europeo.
En los países emergentes, el despliegue de las telecomunicaciones móviles sigue sustentando un crecimiento de baja rentabilidad debido a unos ingresos medios por usuario (ARPU) comparativamente bajos. Se prevé que el número de suscripciones a banda ancha móvil y fija en todo el mundo crezca un 1 % y un 3 % al año, respectivamente, durante los próximos cinco años. Tras una década de crecimiento prácticamente nulo, es probable que las ventas del sector solo aumenten de forma marginal durante el mismo período.
Sin embargo, el uso de las telecomunicaciones sigue creciendo a un ritmo constante gracias al despliegue de redes fijas (de fibra óptica) y móviles (5G) más rápidas y extensas. Se prevé que los volúmenes de datos intercambiados en las redes móviles y fijas a nivel mundial crezcan un 20 % y un 12 %, respectivamente, al año durante los próximos cinco años. El reto para los operadores de telecomunicaciones consiste en monetizar esta mejora en la calidad del servicio con unos consumidores que son oportunistas y sensibles al precio (en los países desarrollados) o que tienen un presupuesto limitado (en los países emergentes).
A falta de un crecimiento empresarial sostenido, los operadores de telecomunicaciones recurrirán a la reducción de costes para impulsar los beneficios. En Europa, muchos operadores se han ido retirando progresivamente de sus actividades de gestión de redes móviles mediante la creación de empresas de torres de telefonía, cuyo capital a menudo han abierto a la inversión. La externalización de estas actividades satisface la doble necesidad de reducir la altísima intensidad de capital del sector —el gasto en inversión (capex) equivale al 15-20 % de las ventas— y de recaudar fondos para reducir los elevados niveles de deuda. Se ha producido una oleada de fusiones y adquisiciones, así como de programas de recompra de acciones, como consecuencia de las importantes inversiones en infraestructuras de red.