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16/09/2013
Noticias Corporativas

El futuro de Brasil / Revista del Campo

El futuro de Brasil / Revista del Campo

Los vaivenes que vive la economía brasileña generan preocupación, sobre todo porque se ha convertido en el destino de una importante cantidad de productos chilenos. Si bien la situación actual es compleja, no implica descuidarlo como mercado, indican los especialistas.

"Brasil es un ejemplo de país emergente, debido a la dimensión de su Producto Interno Bruto (PIB). Ello la posiciona como la séptima economía a nivel mundial y la segunda emergente más grande del mundo. Sorprendentemente superó la prueba que representó una de las mayores crisis que tuvo lugar en 2009, demostrando la fuerza de sus bases económicas y la experiencia de sus instituciones públicas.

 

Sin embargo, el optimismo se ha visto puesto a prueba en los últimos dos años: un débil crecimiento, pérdida de competividad industrial y las recientes protestas masivas de la población, que se torna cada vez más intranquila. En ese contexto cabe preguntarse si hay recuperación para la economía brasileña", explica Louis des Cars, CEO de Coface Chile.

El problema sería que el crecimiento se ha hecho a un costo que se está transformando en desventaja. Los pequeños productores agroalimentarios carecen de acceso a nuevas tecnologías, lo que se suma a la tensa situación del mercado laboral, el debilitamiento de la industria por falta de competitividad y el difícil desarrollo de la infraestructura.

"El modelo de crecimiento brasileño, hasta la fecha impulsado por el consumo, ha fracasado. El continuo aumento del costo de vida y los obstáculos que presentan las infraestructuras han generado un gran descontento, que se observa en las movilizaciones populares desde mediados de junio del 2013", plantea Des Cars.

 

Sin embargo, según Coface Chile, el entramado empresarial de Brasil se ve beneficiado por la participación constante de las autoridades, que incluye adoptar medidas de protección; y, si bien el alza de los ingresos de la clase media contribuye al aumento de los precios, este también sostiene a la industria automotriz y al comercio.

"La clase media brasileña se está equipando, atrayendo inversionistas internacionales. El país posee todas las cartas para generar la esperanza de que despegará nuevamente", comenta Des Cars.

 

Lo que dicen las cifras

Sin embargo, las cifras del país no son precisamente optimistas. En 2012, el 0,9% de actividad fue el más débil registrado en los países BRICS. Y 2013 no ha estado mejor: solo ha crecido 1,9% en lo que va del año.

A eso se agrega que los precios al consumo subieron 6,5% en mayo de 2013. "Esta estanflación es una de las razones del desorden social. Trae un dilema de políticas monetarias: se debe promover la recuperación y tasas más bajas, o ¿no sería mejor hacer lo contrario e incrementarlas, para combatir la inflación, la cual se siente más en un país con un duro historial en alza de precios? La estanflación de Brasil se ve afectada por factores estructurales, el "Costo Brasil", que es ahora un problema económico: tensiones en el mercado laboral, pérdida de competividad y deficiencia en infraestructura", recalca Des Cars.

 

Lo que preocupa a los analistas es que pese a las medidas tomadas -la reducción de intereses de 12 a 7,5% por parte del Banco Central entre agosto de 2011 y octubre de 2012- la actividad no logra repuntar y la economía creció a una media anual de 1,4%, en un contexto de contracción de inversión.

"Detrás de este fallido intento por revivir a la economía hay un problema fundamental para el crecimiento de Brasil. A lo largo de 2012, el consumo de los hogares se mantiene vigoroso, mientras la inversión empresarial se redujo. Es decir, la actividad se mantiene a flote por el consumo, pero la reserva no logra mantener la demanda resultante. Esta combinación es común en situaciones de estanflación", explica Des Cars.

 

El PIB en el primer trimestre muestra una inversión de la tendencia (colapso del consumo, inversiones reanudándose), pero con una tasa de crecimiento que deja mucho que desear.

"Como consecuencia del lento crecimiento y las altas tasas de interés, las empresas brasileñas se están viendo afectadas en las dificultades para pagar sus deudas y Coface ha registrado un fuerte aumento de las incidencias de pago. Sin embargo, es calificado con A3 por Coface, al mismo nivel que China y Polonia, y sigue siendo un mercado muy prometedor. Por ello los exportadores no deben desvincular las relaciones comerciales con dicho país, dado que para Chile es un mercado cercano y de alta aceptación de nuestros productos. Hoy es el momento de fidelizar con los compradores con buen comportamiento de pago y esperar que el optimismo característico de Brasil les permita su crecimiento económico y liderazgo mundial", enfatiza des Cars.

 

Es el momento de fidelizar con los compradores brasileños que tienen buen comportamiento de pago, sugiere Louis des Cars.

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María José SEBASTIAN

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