Vuelta al crecimiento en 2025
Se prevé que la economía estonia vuelva finalmente a crecer en 2025, tras haberse visto gravemente afectada por las consecuencias de las sanciones y contramedidas impuestas a raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. La guerra provocó perturbaciones en la oferta, en particular la interrupción del suministro de gas a través de los gasoductos rusos, lo que elevó los costes de producción y los precios muy por encima de la media de la zona del euro, perjudicando así la competitividad del país. La recuperación vendrá impulsada por un repunte del consumo privado y una reactivación de la demanda en los mercados de exportación nórdicos y alemanes. Se prevé que el desempleo siga disminuyendo y se acerque a la media de la Unión Europea, situada en el 6 %. La flexibilización de la política monetaria del BCE, junto con los estímulos fiscales, permitirá que repunte la inversión de las empresas y los hogares. Los fondos europeos respaldarán la inversión pública, en particular a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (953 millones de euros asignados, de los cuales 573 millones de euros seguirán estando disponibles hasta agosto de 2026), centrándose en los sectores de la energía, el transporte, la sanidad y la defensa. Sin embargo, la recuperación gradual no permitirá que la actividad vuelva a los niveles de 2021. Además, es probable que la inflación se mantenga relativamente alta debido al repunte del precio del gas natural licuado (GNL) importado a través de las terminales de Finlandia y Lituania.
Los servicios, en particular los relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), seguirán siendo motores de crecimiento, compensando así la persistente fragilidad del sector manufacturero (metalurgia, madera, equipos eléctricos) y de la construcción. A pesar de un aumento del 5 % en el número de turistas en 2024 en comparación con 2023, las cifras turísticas siguen estando un 5 % por debajo de los niveles anteriores a la guerra, debido principalmente a la ausencia de visitantes rusos. La financiación adicional de 370 millones de euros para el proyecto Rail Baltica, diseñado para integrar a los Estados bálticos en la red ferroviaria europea, impulsará la construcción, reforzará el comercio regional y mejorará la conectividad transfronteriza. La inauguración, a finales de 2024, del mayor parque solar de los países bálticos en Kirikmäe, en el condado de Pärnu, marcó un punto de inflexión en la transición ecológica de Estonia. Este proyecto forma parte de una estrategia nacional para ampliar la capacidad solar, destinada a mejorar la seguridad energética y, al mismo tiempo, apoyar a las comunidades locales. Esta iniciativa allana el camino para la inversión extranjera directa (IED) en el sector solar estonio, que ahora se percibe como atractivo gracias a un marco normativo estable y a un mercado en crecimiento. El país se está posicionando como un actor emergente en el ámbito de las energías renovables en Europa, combinando la experiencia tecnológica con el compromiso medioambiental.
Un presupuesto bajo la presión de la defensa
En 2024, el déficit fue moderado a pesar de la recesión económica y del aumento del gasto militar relacionado con la guerra en Ucrania. Se espera que se mantenga más o menos igual en 2025, gracias a los aumentos del 2 % en el IVA (hasta el 24 %) y en los tipos del impuesto sobre la renta en julio de 2025, lo que compensará una vez más el aumento del gasto militar tras una subida similar en enero de 2024. Estonia no tendrá problemas para financiar su déficit, ya que cuenta con el ratio de deuda más bajo de la UE. Dado el bajo crecimiento y la impopularidad de la coalición gobernante, es cada vez más probable que el Gobierno adopte una política fiscal más expansionista en 2025, en vísperas de las elecciones de 2027.
El déficit por cuenta corriente que surgió en 2020 persistió en 2024 debido a la atonía de la demanda, especialmente de productos electrónicos, madera y mobiliario en los países nórdicos. Para 2025, se espera una mejora gracias a la recuperación de las exportaciones, sobre todo en el sector de los servicios. El entorno empresarial seguirá siendo favorable, respaldado por una infraestructura digital avanzada y una mano de obra cualificada. En 2023, la inversión extranjera directa (IED) aumentó un 10 %, hasta alcanzar los 2 000 millones de euros, principalmente en los sectores tecnológico e industrial, una tendencia al alza que se prevé que continúe en los próximos años.
Estabilidad política a pesar de un contexto económico y geopolítico sombrío
La situación política se mantiene en general estable, con Alar Karis como presidente desde octubre de 2021 y Kristen Michal, del Partido Reformista (liberal de centro-derecha), como primer ministro desde julio de 2024. Este último sucedió a Kaja Kallas, quien dimitió para asumir el cargo de Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores. El actual Gobierno, formado tras las elecciones de marzo de 2023, está compuesto por tres partidos: el Partido Reformista, el Partido Socialdemócrata (SDE) y el partido liberal Eesti 200. La coalición cuenta con una sólida mayoría de 60 escaños de un total de 101. Aunque la mayoría protege al país de una crisis política, la creciente impopularidad del Gobierno, debida a los mediocres resultados económicos del país, ha generado un riesgo político menor que, no obstante, no supone una gran amenaza. Las próximas elecciones legislativas están previstas para marzo de 2027, mientras que las elecciones locales se celebrarán en octubre de 2025.
En los ámbitos social e internacional, Estonia se enfrenta a retos relacionados con la integración de su minoría de habla rusa (el 25 % de la población), sobre todo como consecuencia de la eliminación gradual de la enseñanza en ruso y de las restricciones propuestas al derecho de voto de los ciudadanos rusos y bielorrusos en las elecciones locales. En materia de política exterior, Estonia mantiene una postura firme frente a Rusia, apoyando activamente a Ucrania al tiempo que refuerza su propia seguridad en el seno de la OTAN y la UE, en colaboración con los demás países bálticos. Las relaciones con los Estados bálticos vecinos y los países nórdicos siguen siendo sólidas.

Finlandia
Letonia
Suecia
Lituania
Alemania
Polonia